miércoles, 15 de enero de 2014

UN RISOTTO FACIL Y DELICIOSO


¡HOLA DE NUEVO!

Si, lo sé, llevo más de dos meses sin publicar nada, pero todo ha sido por motivos laborales y personales, pero ahora que ha empezado el año nuevo (por cierto! FELIZ AÑO NUEVO!!) y ya que parece que soy la única que no tiene sus propósitos redactados ni ve el 2014 como un año que va a ser muy bueno (perdonarme por ser tan pesimista pero con todo lo que está pasando y nos están haciendo / quitando, a mi me cuesta ser positiva...) qué mejor que proponerme el actualizar el blog más a menudo ;D

Ahora mismo me encuentro en una situación que me deja poco tiempo para poder cocinar, sobre todo repostería, pero los domingos que puedo intento hacer algo (este domingo tengo pensado hacer una super tarta de esas de rechupete y si consigo hacerla y no me salen planes imprevistos, subiré la receta para compartirla con vosotros/as).

Hoy, y para comenzar el año-blog os traigo una receta de esas que saco por culpa de un antojo y que me veo obligada a realizar con lo que tengo en casa porque es justo a la hora de preparar la comida y no es que tenga mucho tiempo que digamos :)

Bien, pues el otro día cuando venía del trabajo me entró un antojo terrible de risotto, no se por qué pero era lo que me apetecía para comer (ay que hambre a estas horas por cierto! (aun no he comido)) pero claro no suelo tener ingredientes para que me salga bueno bueno y pasé por el super a comprar dos ingredientes que en ese momento no tenía en casa pero seguro que vosotros/as los tenéis.

Bueno, vamos con la receta. Os aseguro que quedó deliciosa y la voy a repetir si o si porque si vierais como se lo comía mi hermano... casi no me quedo jeje


INGREDIENTES (para 2 o 3 personas): 

  • 180 gr arroz (yo usé arroz largo)
  • 500 ml de caldo de pollo 
  • 100 o 200 ml de agua
  • 75 gr aprox. de mantequilla sin sal
  • 100 ml de vino blanco
  • 2 dientes de ajo
  • Pimienta negra molida
  • 200 gr de champiñones
  • 100 gr de cebolla
  • 60 gr de queso emmental
  • 7 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra
  • Sal


En primer lugar hay que lavar y cortar los champiñones en trocitos más bien pequeños (o al gusto) y los reservamos. 

Cortamos también la cebolla, al gusto ya dependiendo si os gusta que se note más o menos, y reservamos.

Pelamos y picamos los ajos en trozos bien pequeños y los ponemos en una sartén con 5 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra a fuego medio-bajo y cuando se empieza a dorar el ajo (vigilar que no se os pase que luego se va a seguir cocinando y el ajo quemado todos sabemos que es un poco desagradable) añadimos los champiñones y un poco de sal y pimienta. Dejar cocer a fuego medio hasta que los champiñones hayan perdido el agua que sueltan, y reservar. 

Mientras calentamos el caldo, en una cazuela de unos 25 cm aprox añadimos 50 gr de mantequilla y dos cucharadas de aceite y cuando la mantequilla se haya desecho añadiremos la cebolla y una pizquita de sal y la pocharemos unos 15 o 20 minutos.

Una vez este pochada la cebolla añadimos el arroz y removemos bien para mezclar la cebolla con el arroz e incorporamos el vino blanco y dejamos cociendo a fuego medio hasta que se evapore. A continuación añadimos los champiñones y vamos a ir añadiendo el caldo poco a poco y cada vez que se lo chupe (no esperar a que haya absorbido el caldo por completo) añadimos más y así hasta que el arroz esté cocido (si os falta caldo y no tenéis más podéis añadir agua y no pasará nada).  Un truco para que el arroz quede suelto y se pueda comer al día siguiente sin que quede apelmazado es remover constantemente para eliminar el almidón.

Cuanto el arroz esté listo añadimos el arroz y lo que nos ha quedado de mantequilla (una cucharada) y removemos bien.

Bueno ya veréis si probáis la recete que es muy sencilla y queda deliciosa.

Contadme si la probáis ;)












Un abrazo!!





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